miércoles, 13 de julio de 2011

Polonnaruwa - Gal Vihara - Sri Lanka



Tras visitar Sigiriya comimos algo en algún pueblo cuyo nombre no recuerdo. A continuación nos encaminamos a Polonnaruwa pero el chofer se confundió y me llevó a ver primero el Golden temple.

Después de bastantes kilómetros donde el conductor no tenía muy claro la localización del lugar, conseguimos llegar a nuestro destino.

Dejamos a nuestra izquierda el “mar” del rey Parakrama costituido de tres depósitos que fueron construidos en diferentes periodos. En uno de los ramales o río que alimentaba este lago la población se bañaba y lavaba las ropas.
Una pareja de recién casados se hacía fotos, le dije al conductor que parara y me sume al bodorrio. Pedí permiso a la pareja para tomar un par de fotos y estos accedieron sonrientes. La verdad es que estaban realmente elegantes y pintororescos.







































Había elegido Sigiriya y Polonnaruwa como lugares a visitar en Sri Lanka. En realidad estos días eran para descansar en las maravillosas playas de Nilaveli, pero no me pude resistir a la tentación de visitar estos dos lugares increíbles.

Llegué al complejo de ruinas de Polonnaruwa ya entrada la tarde. Compré el billete de entrada. Allí mismo se me ofreció un guía para acompañarme durante la visita mientras me explicaba parte de la historia del lugar.


Gal Vihara, Polonnaruwa

Polonnaruva es una de las antiguas capitales de Sri Lanka y fue sede de los reyes cingaleses desde el siglo XI hasta el siglo XIII. Fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1982.
Polonnaruva se extiende sobre 122 hectáreas llenas de monumentos la mayoría religiosos, aunque se conservan también edificios civiles, como la cámara del Consejo Real. Se encuentra rodeado del embalse Prakrama Samudra, lago artificial construido por el rey Prarakamabahu en el siglo XII.


Comenzamos la visita por el El Mandapaya Lata

Es un recinto pequeño del que quedan sólo unas columnas que simulan una flor de loto. Es un recinto sagrado de origen desconocido
En el centro de los pilares hay una minipagoda con inscripciones en su base.
Tuve también la oportunidad de asomarme a los baños reales.

A continuación vimos el Atadage, un santuario donde se guardaba la reliquia del diente de Buda.

Al Norte de el Atadage se encuentra el Hatadage, otro edificio donde también se guardaba el diente de buda. En este edificio se encuentra el Pota Gal o Libro de Piedra, de 9m de longitud donde hay textos budistas y registros de genealogías reales.










































































El templo de Buda Seema Prasada del que apenas queda ruinas debido a su mal estado, era el edificio más alto del complejo.
En la ciudad de Polonnaruwa se encuentra el mayor embalse de riego de la antigüedad, llamado Parakrama Samudra (cingalés: el Mar de Parakrama)
Nos adentraos también entre las ruinas del Palacio de Parakramabahu. Este
fue un edificio de siete plantas. Actualmente los restos de ladrillo muestran hasta la tercera planta, se cree que el resto podrían haber sido construidos en madera.

Bordeamos la inmensa estupa de Rankot Vihara
con 55m de diámetro.


Después de una hora de piedras y ruinas, de las que dejaré algunas sin mencionar, uno estaba impaciente por ver lo que realmente me había traído hasta Polonnarwa: los budas gigantes de Gal Vihara

Sin duda los más destacablde de polonnaruwa son los Budas gigantes de Gal Vihara, en realidad un lugar llamado Uttararama, y construido por el rey Parakramabahu el Grande en el siglo XII. Está considerado uno de los grupos de esculturas más distinguidas y refinadas del mundo
Los budas esculpidos en la misma roca son tres: El primero se presenta sentado, en meditación; el segundo de pie, con brazos cruzados sobre el pecho, postura que representa la iluminación; el tercero, de quince metros de longitud, está acostado, en el N. Ésta última está considerada la estatua más perfecta y misteriosa de Sri Lanka.


Las estatuas, esculpidas en la roca, son muy suaves y con gran detalle. Uno debe descalzarse y cubrirse las rodillas y la espalda para caminar en la parte sagrada, ya que es un templo.


Pero estas estatuas tienen un origen que nace de la propia historia de Polonnaruwa


HISTORIA

Polonnaruwa la capital medieval de Sri Lanka

La historia del nacimiento de Sri Lanka fue meticulosamente escrita por los monjes.

El Mahavamsa (Gran Crónica) registra el período anterior de la de Sri Lanka, y el Chulavamsa (Crónica menor) da una idea exacta del período de la "Polonnaruwa.



Aggabodhi IV (667 a 685) DC fue el primer rey de Sri Lanka que vivío en Polonnaruwa. Poco a poco la ciudad se convirtió en el lugar de Residencia de la realeza. Anuradhapura había sido la capital oficial y administrativa durante mil años, pero los reyes se fueron decantando por la ciudad de Polonnaruwa, lo que favoreció su desarrollo. Sin embargo, fueron los Cholas del sur de la India los que dieron el empujón definitivo para que se convirtiera en capital Polonnaruwa al saquear y quemar la antigua capital de Anuradhapura en el año 993 dC. Los Cholas practicaban el Brahmanismo, religión basada en las escrituras de los hindues . Construyeron monumentos venerativos, sobre todo de Shiva en bronce que hoy en día se encuentran en Colombo.



En el año 1070 DC el rey cingalés Vijayabahu liberó al país al derrotar a los Cholas. Este sin embargo mantuvo a Polonnaruwa como capital. Vijayabahu contribuyó a la construcción del sistema de riego de la isla, el fomento del comercio y trajo prosperidad al país.












































































Parakramabahu I (1153-86) dio un empujon definitivo a la prosperidad de Polonnaruwa.
Erigió enormes edificios, grandes pantanos, ordenó la siembra de extensas áreas de cultivos, la naturaleza y la vida silvestre floreció en estas aéreas. También restauró monumentos anteriores y promovió expediciones militares contra Birmania y la India.

Sus mayores logros fueron la creación de un depósito de 2.400 hectáreas (unos 15 Km2), Samudra Parakrama (Mar de Parakrama), y la unificación de los tres órdenes de monjes, el Vihara Maha, Jetavana y Abhayagiri en una Sangha o "Orden Suprema de los Monjes. La grandeza de su logro fue garantizar la supervivencia del budismo durante los difíciles siglos siguientes.

Parakramabahu promovió en Polonnaruwa una de las creaciones más asombrosas de la historia urbana, tanto por sus dimensiones inusuales como por tener estos una relación muy especial con el entorno natural. Polonnaruwa también es un santuario del budismo y de la historia cingalesa. El diente de Buda, depositado en el templo budista de Atadage, fue considerado como el talismán de la monarquía cingalesa: su retirada por Bhuvanaikabahu II confirmó la decadencia de Polonnaruwa.

Pero seguramente sean los Budas gigantes de Gal Vihara (estatuas gigantes piedra) lo más representativo del arte cingalés. Para mí, maravillosas esculturas de un impacto visual inigualable.

Destaca también la gran estupa de Vihara Rankot, de enormes dimensiones: 175 m de diámetro y 55 m de altura

Parakramabahu fue el último gran rey de Sri Lanka.

El rey Nissankamalla Polonnaruwa (1187-1196), afirmó ser un gran constructor pero no fue así. Dilapidó la mayor parte de la riqueza del país tratando de imitar las obras de su predecesor.


La decadencia de Polonnaruwa

Después de la muerte del rey Nissankamalla, Polonnaruwa cayó en decadencia; la guerra civil, la anarquía y las invasiones constantes desde el Sur de la India por parte del Imperio Chola y los bárbaros malayos que saquearon la ciudad varias veces, destruyeron prácticamente la estructura social y el orden religioso del país. El siglo siguiente fue de oscurantismo para Sri Lanka, periodo del que apenas hay registros históricos.

Kurunegala pasó a ser la capital, Polonnaruwa fue repoblada por la selva y se convirtió en una zona de lagos pantanosos. Sus edificios se perdieron entre la espesura los bosques tropicales. Se supone que a principios del siglo XIX Polonnaruwa era un lugar prácticamente perdido.

A principios de siglo XX los principales monumentos de la antigua ciudad de Polonnaruwa fueron descubiertos. Hoy en día las labores de excavación y conservación continúan en activo.























































¿Qué puedo decir de aquellos enormes budas?

Eran preciosos e imponentes y era verdad aquello de que uno se quedaba embobado, con la boca abierta. Eran tan grandes y suaves. Cualquier estatua de este tamaño suele tener algo de grotesco y da cierto vértigo cuando tienden al gigantismo. Pero estas estatuas estaban en medio de la selva, en armonía con el entorno y eran grandes pero también eran como una especie de peluches gigantes incluso en su expresión. Por otra parte la piedra era muy suave y pulida y parecía mentira que se hubieran conservado tan bien desde el siglo XII.

En un momento me descuidé y le di la espalda a uno de los budas. Un hombre mayor me increpó en cingalés y tuve que corregir mi posición ya que en ningún momento se le podía dar la espalda a las estatuas. Eso sí, cuando no había nadie me permití salir del encorsetamiento.

Las tres esculturas gigantes de buda son fantásticas, pero me quedo con la de 15 metros del buda acostado o moribundo. Para mí les roba la atención a las otras por muy bellas que sean. Estamos acostumbrados a estatuas erguidas, mutiladas, sentadas… Pero tumbadas no son frecuentes y del tamaño de esta menos. Al estar en esa posición se pueden observar cada detalle de la estatua gigante a la altura de tus ojos. Puedes ver su cara de facciones suaves, sus brazos, sus enormes pies…

El tiempo se me pasó muy deprisa cuando llegué a la zona de las estatuas. Gal Vihara es un lugar para contemplar y deleitarse con este bello y espectacular grupo de esculturas de Buda. Durante años ha sido lugar de adoración de miles de devotos hindúes.

Realmente fascinantes estas estatuas gigantes de Polonnaruwa .


El viaje de vuelta se hizo eterno, pronto se hizo de noche y los kilómetros apenas pasaban. Desde mi ventanilla distinguía la silueta de hombres circulando en bicicleta o mujeres a pie. Apenas eran visibles, unido al poco respeto que los conductores de vehículos mayores tienen a las bicis o caminantes, la sensación de peligro era permanente.

Cuando llegué al Nilaveli Beach Hotel me despedí del conductor y quedamos para que nos llevara el último día desde Nilaveli al aeropuerto de Colombo.

Marga y los niños habían disfrutado de un día relajado en las playas de Nilaveli.

Después de un baño en la piscina nos dispusimos a cenar. Hugo escuchaba atentamente mi relato acerca de los Budas gigantes de piedra de Polonnaruwa, y con más curiosidad aun mi descripción de la montaña asombrosa de Sirigiya que fue habitada por un rey, en cuya cima había un palacio y cuya ascensión comenzaba atravesando unas garras de león gigantes y luego se convertían en unas escaleras de hierro que trepaban una gran pared de piedra vertical salpicada de enormes colmenas.

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