sábado, 11 de junio de 2011

Sigiriya - Sri lanka





Después de desayunar me dirigí a la entrada del Nilaveli Beach Hotel, allí me esperaba el conductor del “toc toc” (motocarro) que me había llevado a Trincomalee, pero esta vez con una furgoneta.
Me despedí de Marga y los niños que se disponían a disfrutar de otro día en las maravillosas playas de Nilaveli. A mí me esperaban Sigiriya y Polonnaruwa a unos 110 kilometros de Nilaveli, una nueva aventura por Sri Lanka. Y aunque esperaba con ganas estas visitas me costaba bastante irme de Nilaveli, sobre todo pensaba que perdería un día de inmersión en la espectacular Pigeon Island.






















Dejamos a la derecha el gran lago de Kantale nada más salir de Trincomalee, fuimos atravesando los hermosos paisajes verdes de Sri Lanka. En la carretera se sucedían los nativos que disponían sus cultivos para vender en precarios puestos de madera, casi siempre frutas como cocos, sandías y bananas.

Fuimos atravesando algunos pueblos y pude ver a turistas a lomos de elefantes que se disponían a disfrutar de un safari por alguno de los numerosísimos y bellos parques de Sri Lanka.
Cerca ya de Sirigiya pude contemplar como algunos niños jugaban al cricket en las praderas que hacían las veces de patio de colegio. Aquí, al igual que en la India el cricket es deporte nacional.




























































Después de pasar una enorme arboleda que cubría toda la carretera, apreció en la distancia la enorme roca de Sigiriya, imponente, anaranjada y con salpicaduras verdes en su base y por diversas zonas de sus enormes paredes, pero sobre todo en la cima.


Recordaba en esos momentos lo que había leído acerca de su extraordinaria historia:


Sigiriya significa león de piedra en cingalés

Esta montaña de forma inusual se levanta 370 metros como una mole inmensa en el distrito de Matale, en la parte Central de Sri Lanka . Contiene importantes yacimientos arqueológicos de un antiguo complejo palaciego en ruinas que se construyó durante el reino del rey Kasyapa (477 -495).
Es uno de los lugares más emblemáticos del país y fue declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en el año 1982.
Esta enorme roca es fruto de una antigua erupción de magma después de muchos años de erosión. Sus características principales son sus escarpadas paredes que la hacen inaccesible y su planta elíptica. Aunque su cima es plana con inclinación progresiva, también tiene grandes escalones en los extremos.























































































Historia


Los vestigios más antiguos de presencia humana en Sigiriya se encuentran en la zona de Aligala al Este de la gran roca de Sigiriya, hace casi cinco mil años durante el período mesolítico.
Sigiriya fue habitada desde tiempos prehistóricos, y en principio fue utilizada como un monasterio enclavado en la roca desde el Siglo III, dotado con cuevas adaptadas y donadas por devotos del Budismo Sangha. Estos refugios en la roca o cuevas habían sido creados bajo grandes rocas, con una especie de voladizos tallados por goteo alrededor de la boca de la cueva

El Palicio y los jardines los mando construir el rey Kasyapa. A su muerte siguió siendo un complejo monástico hasta el siglo XIV, luego fue abandonado hasta que Las ruinas fueron descubiertas en 1908 por el explorador británico John Still.
Como siempre, me rio de los descubrimientos atribuidos a los occidentales, como si los nativos no supieran nada de aquella mole y sus ruinas, apenas visible, ja, ja .
Las inscripciones Sigiri fueron descifradas por el arqueólogo Paranavithana este publicó en Oxford dos volúmenes de gran prestigio conocidos como "Los glifos de Sigiri". Paranavithana también escribió el popular libro "Historia de Sigiriya".

Lo que la leyenda dice que el origen de Sigiriya

El rey Kasyapa asesino a su padre el Rey Dhatusena emparedándolo vivo, usurpándole el trono que por derecho correspondía a su hermano Mogallana, hijo de Dhatusena y la verdadera reina.
Su hermano Mogallana huyó a la India escapando de los intentos de asesinato de su hermano, Mogallana juró vengarse. En la India, éste levantó un ejército con la intención de volver y recuperarr el trono que le correspondía por derecho . Para protegerse del regreso de Mogallana Kasyapa construyó el palacio en la cumbre del Sigiriya como una fortaleza palaciega. Mogallana volvió y declaró la guerra a su hermano. Durante la batalla, los ejércitos de Kasyapa le abandonaron, y éste se suicidó con su espada.
Moggallāna trasladó la capital de nuevo a Anuradhapura y Sigiriya se convirtió de nuevo en un monasterio budista hasta el siglo XIII o XIV. Después de este período, no hay registros sobre Sigiriya hasta los siglos XVI y XVII, cuando fue utilizado como puesto avanzado del Reino de Kandy.







































































Paramos a tomar algunas fotos desde la distancia antes de acercarnos más.
Después de unos kilómetros llegamos al pie de esta maravillosa montaña.
Cuando llegamos algunos turistas locales se disponen a entrar. Pagué las entradas ya que eran varias en una que daban acceso a diferentes zonas del inmenso complejo.


Restos arqueológicos


Sigiriya fue considerada como una de las ocho maravillas del mundo antiguo, contiene las ruinas de un palacio en la parte superior con el resto de murallas y lo que fueron zonas ajardinadas , una terraza a medio nivel que incluye la Puerta del León (patas del león) y el “muro de espejo” con sus frescos , el palacio inferior, que se interna bajo la roca, además de los fosos, muros y jardines que se extienden por cientos de metros desde la base.

Para subir a la cima de Sigiriya, hay que ascender mil doscientos treinta escalones. En el trayecto, se pueden apreciar los restos de una obra monumental: jardines maravillosos con estanques alargados entre el verdor selvático, las enormes garras de un león talladas en la roca después del primer ascenso y en el nivel medio, y en lo alto los restos de un palacio monumental resguardado por una caída natural de 370 metros.

No sólo impresiona la inmensa montaña con sus restos arqueológicos. Los inmensos jardines con diferentes estanques y sistemas hidráulicos, algunos en funcionamiento todavía, son bellísimos.




Un guía nativo se me ofreció para la gran visita a la cima, después de dudar un momento accedí y la verdad es que estuvo muy competente y fue de mucha utilidad.
Iniciamos nuestro recorrido por los jardines y el estanque paralelo que lleva a la entrada para subir a la montaña. Los jardines son uno de los más antiguos jardines del mundo y se dividen en tres formas distintas pero vinculadas: jardines de agua, cuevas y jardines de piedra y terrazas con jardines colgantes.
Atravesamos los hermosos jardines de piedra con senderos entre grandes rocas, algunos con peldaños en la misma pared.
A continuación nos dispusimos a subir por los peldaños de hierro, los había visto en fotos anteriormente, pero allí parecían algo inaudito; unas escaleras de hierro que subían por una pared vertiginosa de belleza inigualable no tenían parangón con nada.

Llegamos a la escalera de caracol, también de hierro que daba paso a los famosos y bellísimos frescos de Sigiriya pintados en la misma piedra.
Dice la leyenda que originalmente la piedra de la pared estaba tan bien pulida que el rey podía ver su reflejo mientras caminaba junto ella. Esta pared tiene versos que datan del siglo octavo. La gente de todo tipo escribió en la pared, sobre temas diversos como el amor, la ironía, y experiencias de todo tipo. Hoy en día la escritura en la pared del espejo ha sido prohibida.
El estilo de pintura es considerada única, las líneas están pintadas en una forma que aumenta la sensación de relieve. La pintura está aplicada en trazos de barrido y con más presión en el exterior, dando el efecto de un tono de color más intenso hacia el borde.
Dicen que el rey Kashyapa tenía unas 500 concubinas de diferentes continentes.
La gente venía de todas partes para admirar estas "damas" y escribía sonetos para ellos en el espejo de la pared.

























































































Seguimos subiendo los peldaños que bordeaban la pared y el guía me indicaba las enormes colmenas de abejas que la roca tenía en diversas zonas. Había leído que cuando a estas les daban por atacar (raramente) los turistas podían sufrir grandes picaduras y debían salir corriendo. Hoy parecían bastante tranquilas.

Llegamos a la primera terraza antes de subir el tramo final o principal. De aquí partían unas escaleras de piedra cuyos primeros peldaños también de piedra. Estaban rodeados por dos enormes garras de león moldeadas en la misma roca. Se dice que la erosión desgastó la cabeza y los hombros de esta enorme fortaleza.
A continuación más peldaños de hierro y gente subiendo y bajando por ellos, algunos con sus pequeños en brazos, casi todos eran nativos.

Llegamos a la cima relativamente plana, pero escalonada en diferentes terrazas, con senderos y escaleras de piedra, muros y aljibes abiertos, algunos con agua.
La verdad es que los restos arriba no son muchos, escaleras, algo de murallas, las cisternas o aljibes abiertos. Pero el lugar es tan impresionante como sus vistas, maravillosas y hacia el verde infinito de Sri Lanka. Los jardines que abajo eran preciosos, desde arriba parecían mágicos y daban más sentido aun a esta enorme fortaleza natural.

Se supone que en este palacio en la cima de la enorme roca el rey disfrutaba de sus 500 concubinas en una construcción que estaba hecha para el deleite.




Curiosamente la montaña también estaba dotada de toda una diversidad biológica de plantas, aves y animales como camaleones y varias especies de lagartos como el gran lagarto monitor.
No pude resistirme y tiré unas cuantas fotos a alguno de estos especímenes. Con mi afición a los “bichejos” habría estado allí diez horas sin enterarme, pero hoy había otras maravillas a las que atender.
El lugar es al mismo tiempo un palacio y una fortaleza, da igual que del palacio sólo queden restos, el lugar lo tiene todo para el turista.
Después de un buen rato trasteando por las diferentes terrazas de la cima emprendimos el descenso.

En el lado Oeste de la roca se encuentran los jardines para la familia real, con disposición simétrica.
Se dice también que al Palacio de Sigiriya estaba rodeado una doble fosa con miles de cocodrilos.

Cuando llegamos abajo, entre los jardines de piedra un hombre manejaba una cobra y una pitón con soltura, me hice una foto con la segunda que parecía tranquila.
Pasamos numerosos puestos donde se ofrecían recuerdos y supuestas antigüedades, estas últimas a precios desorbitados.














































































































Me despedí de mi guía al que agradecí sus explicaciones dándole algo más de lo convenido por su entrega y porque ese trabajo en un sitio como este requiere de un gran esfuerzo para él cada vez que encuentra un turista que acompañar hasta la cima.
En la furgoneta, camino ya de Polonnaruwa, pensaba en un poema cingalés que alguien había dejado escrito en la roca:

"බුදල්මි. සියොවැ ආමි. සිගිරි බැලිමි. බැලු බැලු බොහො දනා ගී ලීලුයෙන් නොලීමි".

".. Yo soy Budal, vine con toda mi familia para ver Sigiriya, todos los demás escribieron poemas, pero yo no!"





INSECTOS Y PALABRAS