miércoles, 8 de diciembre de 2010

Khajuraho - India



Volamos de Varanasi a Khajuraho, al Norte de Madhya Pradesh, aunque nuestro destino final sería Orchha, donde pasaríamos dos días y medio. Este vuelo también nos obligó a hacer coincidir nuestro último día en Varanasi con uno de los pocos vuelos semanales que había hacia Khajuraho. En Julio 3 vuelos por semana.
En Khajuraho veríamos los impresionantes y maravillosos templos de arte erótico.

Nada más llegar al aeropuerto nos dedicamos a la tarea de apalabrar un taxi para que nos llevara a los templos de Khajuraho y posteriormente a Orchha. Necesitábamos uno espacioso y con aire acondicionado, ya que la chicharrera era insoportable para un viaje largo.
Después de 10 minutos de regateos conseguimos un Toyota bastante majo en el que pasaríamos buena parte del día.
Antes de ver los templos compramos algo de picar; patatas fritas, unas bananas además de unas botellas de agua, incluido algún refresco para variar.
Sudando a chorros nos dispusimos a recorrer los jardines y templos de Khajuraho.
















































Según la leyenda, Chardravarman fundó Khajuraho para seducir a una doncella que se bañaba en un arroyo.

La dinastía Chandela construyo hasta 85 templos entre el año 950 y 1050, de los que quedan sólo 25.
Curiosamente Khajuraho no tiene nada relevante alrededor, ni siquiera un núcleo de población grande. Esto fue decisivo para que muchos de sus templos hayan llegado en relativo buen estado a día de hoy, ya que la "mano" musulmana no llegó a Kharujaho como en otros lugares de mayor relevancia.

La amenaza de la invasión afgana hizo que los Chandela abandonaran Khajuraho, dirigiéndose a ciudades fortificadas. Los templos quedaron en ruinas y cubiertos de vegetación que ayudó a su protección.
Pero en 1838 el oficial británico T.S. Burt fue llevado por los indígenas hasta las ruinas, y a este se le atribuye el descubrimiento.
Curiosamente los indígenas estaban al corriente de la ubicación de los templos desde siempre, pero el mérito del hallazgo se lo llevó quien escribe la historia. ¡Qué ironía!
















































Nosotros veríamos los templos principales, que están situados en el conjunto Occidental, olvidándonos de los Orientales que están desperdigados por la ciudad.

Nada más entrar en el recinto donde se encuentran los templos, uno se da cuenta de la belleza del lugar, templos anaranjados de granito y arenisca con torres afiladas (urusringes) que daban al conjunto un toque de armonía perfecto, todo ello sobre verdes y espaciosos jardines y con una ubicación perfecta, con una separación "infinita" entre uno y otro.

Las esculturas de los templos, independientemente de su contenido (original, detallado, valiente y divertido) son preciosas y muy trabajadas
















Empezamos visitando el teplo de Varaha, dedicado a la reencarnación de Vismú en jabalí y también dedicado a Laksmi.
Dejamos el calzado al comienzo de las escaleras que subían a cada templo y ascendíamos estas corriendo para no quemarnos. Entrabamos agradecidos a la sombra del templo que alcanzaba unos 15 grados menos.
Continuamos con el templo de Kandariya-Mahadev edificado entre los años 1025 y 1059. Es el más grande y el que mayor número de estatuas eróticas tiene, la mayoría.
Mientras recorríamos con la mirada las infinitas estatuas eróticas, Miguel y Pablo observaban cantidad de posturas del kamasutra que allí se podían contemplar. A Hugo le explicamos que las esculturas de las paredes representaban a personas haciendo el amor (“queriéndose”). Aunque a él aquello le parecían grupos de contorsionistas unidos en parejas o tríos en posturas inverosímiles.
En total 872 estatuas de aproximadamente un metro.















































Visto desde lejos no parecían estatuas sino que daban la sensación de un relieve exquisito que llevaba cada templo. Pero resulta que este relieve era realmente exquisito y tenía entidad propia palmo a palmo.

Continuamos con los templos de Mahadeva y Devi Jagadana y todos los demás. De vez en cuando nos situábamos bajo un árbol a beber ya que el calor era descomunal.
A la salida de uno de los templos nos encontramos con una pareja de jóvenes de Barcelona. Sus caras y andares eran la viva imagen del cansancio y extenuación. Sudando a chorros, luchando contra los elementos y con andares lentos y cansinos. Supongo que nosotros tendríamos la misma apariencia de náufragos de secano. La verdad es que me vi reflejado en ellos.
A veces viajar es duro y más en condiciones extremas cuando no se puede hacer en épocas más benignas.
Cruzamos unas cuantas palabras con ellos y seguimos arrastrando los pies entre los templos.

























Los templos eran realmente preciosos, y a mí personalmente me encantaban las sucesivas y afiladas torres (urasringas) que terminaban en un chapitel (sikhara) curvilíneo.
Todos los templos están situados en una terraza elevada a la que se accede por escaleras.
Las entradas a cada templo (torana) son preciosas, con unas tallas que destacan por su trabajo detallado y belleza.

De las diferentes estatuas que pueden verse en estos templos destacan:
Apsara o ninfa divina (hermosa bailarina).
Mithuna o figuras eróticas.
Nayica criatura divina.
Salabhanjika, figura femenina con árbol, sirve de soporte a los templos.
Sardula, bestia mítica mitad león u otro animal que llevan hombres armados a la espalda.
Surasundari, si baila es una Apsara, sino está al servicio de los dioses.

































Salimos de los jardines, antes Pablo se había mosqueado con un grupo de unos 10 turistas que miraban hacia nosotros y se reían abiertamente con cierto tono de mofa.
Las risas iban a más cada vez que nos cruzábamos con ellos. Supongo que las risas serían por lo pintorescos que les parecíamos. Pero Pablo ese día no tenía ganas de que se rieran de él, y les devolvía las risitas con algo de enfado. Supongo que el calor descomunal ayudo a su pequeño berrinche. De hecho, entre todo lo que disfrutamos en la India, Nepal y Sri Lanka, no faltaron momentos de irritación como en todo viaje que se precie, y más si vas en grupo o con hijos.
Muchos de estos “desacuerdos" vienen estimulados por el cansancio y condiciones extremas, por lo que hay que distanciarse un poco de ellos y verlos con un poco de humor, asumiendo que en los viajes no todo son nubes de algodón.

Aunque recordando el viaje a Uganda-Ruanda 2009 (Marga y yo solos), puede que exista el viaje perfecto. Pero claro, dos es más fácil que se pongan de acuerdo.







Hicimos las últimas fotos de los templos y salimos al encuentro de nuestro taxista.
Cuando llegamos todavía no había llegado, así que aprovechamos para comprar más botellas de agua.
Cuando llegó nos metimos en el coche y nos encaminamos a Orchha.
El coche tenía siete plazas holgadas, lo que permitía a Hugo o a cualquiera dormir a pierna suelta.
Pensábamos llegar a Orchha cerca de las 6 de la tarde y comer algo en algún restaurante del camino.

Dejamos Khajuraho y sus impresionantes y bellísimos templos, camino de la tranquila población de Orchha, con sus palacios y sus cenotafios.





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