lunes, 16 de agosto de 2010

TEMPLO DE LOS MONOS (SWAYANBHUTINATH) KATHMANDU























Un viaje de 23 horas hasta llegar a Delhi. Madrid-Estambul-Dubai-Delhi, todo por la incompetencia de Turkish Airlines, llegamos a las 2 PM del día siguiente. Dimos orden de que nos mandaran las maletas "cuando aparecieran" a nuestro hotel en Delhi, situado en la zona céntrica de Coonnaught Place.
Cogimos un taxi con el sistema prepago en el aeropuerto, 210 rupias, muy económico dadas las distancias. Fuimos al hotel que luego cambiaríamos por otro de al lado, mejor y más económico, para los dos días que más adelante pasaríamos en Delhi.
Dedicamos el día a descansar después del palizón, ya que al día siguiente volábamos a las 7:40AM a Katmandú. En principio, el plan era dejar las maletas que íbamos a usar en Sri Lanka (material de buceo y playa) en Delhi, y recogerlas 6 días antes de viajar allí, a la vez que dejábamos las usadas anteriormente.
Las maletas desaparecidas llegaron cinco días después a Delhi, cundo por supuesto, ya no estábamos.






















Madrugamos y tuvimos un vuelo sin problemas de una hora y media a Katmandú, durante el cual pudimos ver las crestas heladas del Himalaya, para ello elegir asientos a la izquierda. Antes tuvimos las habituales y engorrosas exploraciones de mochilas y rellenado de papeles de salida. A nosotros, más exploraciones al llevar 2 mochilas grandes sin facturar y 4 de mano más pequeñas.
Llegamos a Katmandú a las 9:10. Teníamos pick up free con el hotel Katmandú Guest House, un hotel tranquilo en el famoso barrio de Thamel.
Las habitaciones apalabradas por Internet estaban ocupadas y nos tuvimos que conformar con otras de inferior categoría pero con un precio similar al pactado. Hube de retenerme para no discutir, pero dado el palizón de viaje que llevábamos encima después de las 23 horas de vuelos del primer día, decidí claudicar.






















El barrio de Thamel estaba muy concurrido y lleno de tiendas, sobre todo de tiendas de montaña a precios muy buenos. Calles relativamente estrechas sin aceras, donde los coches , motos y toctoc abusan del peatón sin pudor, por lo que el mayor peligro de esta zona es el tráfico

TEMPLO DE LOS MONOS (SWAYANBHUTINATH)

Como ya habíamos desayunado en el avión, decidimos apalabrar un taxi para visitar diversas zonas de Katmandú y sus afueras.
El primer lugar al que fuimos fue al Templo de los Monos o Templo budista de Swayanbhutinath con iconos budistas e hindúes; este estaba situado justo en lo alto de una colina de kathmandu.
















Hay que subir una pendiente llena de grabados sorteando aromas a incienso y el gentío en horas de oración, habitualmente por la mañana.
Este fue el primer lugar que visitamos porque a Hugo y a Pablo les parecía increíble que los monos estuvieran por todas partes y tenían esta cita señalada en rojo, luego se cansarían de verlos hasta en la sopa.































Según subíamos por la escalinata al templo, íbamos viendo gran cantidad de grabados y muchos monos que se mezclaban con la gente con descaro.
Al ser temprano era momento de oración y los devotos daban vueltas a la estupa blanca en el sentido de las agujas del reloj, haciendo girar las ruedas de oración; no hace falta decir que Hugo rápidamente encontró un juguete con el que entretenerse. Un poco más allá quemaban grandes cantidades de incienso un numeroso grupo de personas y resplandecía la gran aguja dorada que sale de la stupa blanca con los ojos de Buda pintados. Los monos saltaban de allá para acá haciendo todas las monerías posibles para agrado de Hugo, al que no dejábamos acercarse demasiado por los posibles arañazos o mordeduras.
Entre otras cosas, también pudimos ver gente que almorzaba después de orar. Más allá, un hombre avivaba las llamas con enormes maderos y otros preparaban las ofrendas.






















Después de un buen rato disfrutando de nuestra primera visita en Nepal, bajamos la colina por el lado contrario a la subida, la escalinata Oriental que baja al otro lado del templo, donde nos esperaba el taxista. En esta algunos vendedores esperaban sentados a lo largo de la escalinata y disfrutamos de unas estatuas de buda de vivos colores, en la que el macaco reshus reinaba entre turistas y barandillas.
Miramos hacia atrás y vimos una vez más los ojos de buda en la preciosa aguja dorada.





1 comentario:

  1. somos manuela y adrian,estamos viendo todo es muy interesante y te dejamos un comentario porque nos ha gustado mucho tu pagina ademas de completa las fotos ayudan mucho y no te quedas sin informacion

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