jueves, 19 de agosto de 2010

BHAKTAPUR (NEPAL)
















Después de Patan, nos dirigimos a Bhaktapur, tercer estado medieval del valle de Katmandú. Tres plazas llenas de templos con un arquitectura religiosa prodigiosa.
El ambiente alrededor es hermosamente rural con verdes valles, mucho ladrillo rojo, adoquín, casas antiguas, artesanos de la madera el barro y gente jugando a las cartas.
Originariamente Bhaktapur formaba parte de la ruta Nepal – Tibet,
antes de recorrerla comimos en un restaurante cuyos balcones daban al Palacio Real, allí nos encontramos con dos simpáticas madrileñas de recorrían Nepal con las cuales entablamos una agradable conversación.



















Bhaktapur es grandiosa en todos los aspectos, es de esos lugares donde la magia se respira por todos sus rincones, de belleza abrumadora y arquitectura grandiosa y colosal pero a la vez sencillamente armoniosa.
La disposición de la plaza Durbar invita al visitante a adentrarse en sus rincones inmediatamente; Nada más comenzar nuestro recorrido, Hugo se empeño en tocar la campana gigante del Templo de Vatsala Durga, pero esta estaba fijada para evitar vaivenes. Justo al lado se levanta el de Pashupatinath y la estatua Malla de Bhupatindra (rey Aranda Malla), a esas horas estábamos prácticamente solos, por lo que la plaza nos pertenecía.
Llama la atención por su enorme belleza la puerta dorada (Sun Doka), al que da acceso al Palacio de las 55 ventanas, justo al lado del Palacio Real, el Templo Taleju y el tanque de agua del siglo XVII (Naga Pokhari) donde se bañaba el rey y sus concubinas rodeado de cobras de piedra y doradas que fueron muy disfrutadas por todos. Miguel, Pablo y Hugo estuvieron sobándolas un buen rato.













El ambiente de Bhatktapur te transporta la edad media, incluso las vestimentas de sus gentes acompañan, sólo la visión de otros turistas nos sacaba del sueño.
Seguimos nuestro recorrido y nos encontramos con la espectacular Pagoda de Nyatapola con una escalera de gran belleza y unas estatuas muy particulares que hacen de guardianes; cada par son diez veces más fuertes que las de su nivel inferior. De dos en dos: en la base los dos guerreros rajput Jayamel y Phattu, 10 veces más fuertes que diez hombres; luego dos elefantes, dos leones, dos grifos y en la parte más alta dos diosas, Baghini y Singhini.





















Nyatapola significa 5 lágrimas en newari y tiene cinco niveles a partir de la escalera, es también la más alta de Nepal. El templo está dedicado a Siddhi Lakshmi.
Desde las partes altas de los templos se aprecia el verde valle donde se asienta Katmandú, un entorno precioso.
Cerca ya de la plaza de los alfareros, vemos como un hombre mayor trabaja una pieza de barro con su torno. Hugo entra en la entrada de su casa y curiosea ante la invitación del anciano. Se queda alucinado ya que nunca había visto nada igual, para él es magia que el barro a través de unas manos y giros se conviertan en algo práctico.






















Dos horas de recorrido para llegar a la plaza de los alfareros, en otros meses llenos de vasijas, ahora algunas menos. Pero allí una alfarera sacaba arcilla negra como churros gigantes de unos 15 centímetros de diámetro, con una máquina especial que a Hugo le fascinaba. Según salían los churros húmedos de cerámica negra Hugo los iba tocando ante la risa de la alfarera u otros niños nepalíes. El resultado final de esta arcilla se veía un poco más allá secándose al sol.






















Tuvimos un guía muy majo durante todo el recorrido, delgadito con gafas y cara de empollón. Este se nos ofreció al lado de otro nepalí al principio del recorrido. Estudiaba nuestra lengua durante todo el año, en sus ratos libres se ganaba unas rupias de guía. Sus explicaciones fueron muy completas y detalladas, por lo que le dimos algo más de lo pactado pero en un momento en que no nos vigilaba en la distancia el otro nepalí, este parecía una especie de “apoderado” de nuestro guía, al que seguramente explotaba.























Aunque no era tardísimo, si lo era en cierta medida para nosotros ya que todavía teníamos que comprar algo de ropa, y así nuestro recorrido previsto por Katmandú y alrededores se vio algo alterado por la pérdida de nuestras maletas, ya que tuvimos que reservar algo de tiempo para complementar la que llevábamos en el equipaje de mano. Esto redujo algo nuestro recorrido y nos privó de ver algunos lugares más de esta fantástica zona.
Volvimos al hotel y nos duchamos una vez más para quitarnos el sudor y el calor descomunal en esta época monzónica. Las camisetas chorreantes y empapadas fueron cambiadas por otras y nos dirigimos a las concurridas calles de Thamel.


































Lo de comprar ropa resultó más difícil, sobre todo para Hugo, ya que por allí no había casi nada para su edad, aun así encontramos alguna camiseta, ningún pantalón y nada de ropa interior, sólo había para los mayores. Poco a poco durante el viaje aumentaría nuestro ajuar, de momento lo puesto y algo más. Compramos también cepillos y crema dental, champú y algo de comida para los ratos muertos, algo así como chocolates, galletas, cereales, chicles, agua; incluso conseguimos un par tetrabrik de leche en un supermercado, cosa casi imposible por aquí.



































El barrio de Thamel, ya vestido de noche (7 PM), estaba igual de concurrido a estas horas que por la mañana; como ya dije, un incesante ir i venir de coches, toctoc, motos y sus incesantes e impertinentes pitidos mil. A Hugo había que llevarle controlado, incluso en contra de su voluntad, a esta tarea nos dedicábamos los cuatro mayores.
Al día siguiente marcharíamos a Pokhara y tocaba madrugar bastante, así que no tardamos mucho en volver al hotel. Los mayores, Miguel y Pablo, en una habitación; Marga, Hugo y yo en otra.












miércoles, 18 de agosto de 2010

PATAN (NEPAL)

















Kathmandú fue conocido como Kantipur y tuvo su apogeo en la Era Malla (rey Aranda Malla) donde emergieron casi todos los templos y edificios de la época.
Una historia que parte con los newaris principales habitantes del valle hasta la fundación de Kathmandú durante la dinastía Malla.
En el siglo XV estaba dividido en tres reinos independientes: Kathmandú, Patan y Bhaktapur. La dinastía Shah unificó Nepal y los tres reinos formaron Katmandú.




















Patan o ciudad de la belleza en su nombre sánscrito original (Latlipur) o Yala en nombre newar. La tradición budista de Patán influyo también en sus templos hindúes y su momento culminante en la construcción transcurrió durante la dinastía Malla (Rey Aranda Malla, S. XVI, XVII y XVIII)

Patan, maravillosa en su arquitectura, como muchas veces pasa , la realidad supera lo leido y visto en fotos. Numerosos palacios y templos de arquitectura newari nos dejaron con la boca abierta nada más entrar por la plaza de Durbar, el corazón de Patan.
Pronto se nos unió un guía de habla hispana, que nos vino bien aunque su nivel de español era muy precario.






















Cargados con botellas de agua que se iban agotando bajo el gigantesco calor nos dispusimos a recorrer este lugar extraordinario de arquitectura única e increíblemente hermosa. Uno de los templos más destacados es la pagoda de tres pisos o Templo de Hari Shankar. También de tres pisos y de igual belleza el Templo Bhimsen, dedicado al dios del comercio y negocios. El Manga Hiti es un conducto de agua de los muchos de patan, es fácil de reconocer por que suele haber un numeroso grupo recogiendo agua en recipientes metálicos o simplemente lavándose; escena preciosa que nos deja clavados un rato antes de continuar.
















Templos, estatuas, callejuelas, adoquines, y vendedores de casi todo. Marga compro 10 bolsitos de tela coloridos a un módico precio para regalar. Esto reactivo la corte de vendedores que ya nos seguía, pasando a ser de dos mujeres a 6. Una de ellas hablaba bastante español y tenía sólo 14 años, le preguntamos si estudiaba y nos dijo que sólo trabajaba en vender, parecía un gran talento desperdiciado pues su español no sólo eran palabras, si no que improvisaba y metía frases un poco sorprendentes. Yo le hacía una foto y ella me decía que cayera una de un euro, al final de la visita le compramos algo.


























Continuamos el recorrido con el templo de Vishwanath de dicado a Siva y que tiene dos alturas o el de Templo de Vishnú, un templo detrás de otro y sin posibilidad de recuperación ante tanto esplendor. Templos hindúes o budistas que dejan a uno con la boca abierta; cada templo es una maravilla en si mismo, pero es el conjunto lo que confiere a Patan esa singularidad estremecedora belleza, al recorrer unas construcciones y unas calles que nos trasportan a otras épocas incluso a otras dimensiones.




lunes, 16 de agosto de 2010

TEMPLO DE LOS MONOS (SWAYANBHUTINATH) KATHMANDU























Un viaje de 23 horas hasta llegar a Delhi. Madrid-Estambul-Dubai-Delhi, todo por la incompetencia de Turkish Airlines, llegamos a las 2 PM del día siguiente. Dimos orden de que nos mandaran las maletas "cuando aparecieran" a nuestro hotel en Delhi, situado en la zona céntrica de Coonnaught Place.
Cogimos un taxi con el sistema prepago en el aeropuerto, 210 rupias, muy económico dadas las distancias. Fuimos al hotel que luego cambiaríamos por otro de al lado, mejor y más económico, para los dos días que más adelante pasaríamos en Delhi.
Dedicamos el día a descansar después del palizón, ya que al día siguiente volábamos a las 7:40AM a Katmandú. En principio, el plan era dejar las maletas que íbamos a usar en Sri Lanka (material de buceo y playa) en Delhi, y recogerlas 6 días antes de viajar allí, a la vez que dejábamos las usadas anteriormente.
Las maletas desaparecidas llegaron cinco días después a Delhi, cundo por supuesto, ya no estábamos.






















Madrugamos y tuvimos un vuelo sin problemas de una hora y media a Katmandú, durante el cual pudimos ver las crestas heladas del Himalaya, para ello elegir asientos a la izquierda. Antes tuvimos las habituales y engorrosas exploraciones de mochilas y rellenado de papeles de salida. A nosotros, más exploraciones al llevar 2 mochilas grandes sin facturar y 4 de mano más pequeñas.
Llegamos a Katmandú a las 9:10. Teníamos pick up free con el hotel Katmandú Guest House, un hotel tranquilo en el famoso barrio de Thamel.
Las habitaciones apalabradas por Internet estaban ocupadas y nos tuvimos que conformar con otras de inferior categoría pero con un precio similar al pactado. Hube de retenerme para no discutir, pero dado el palizón de viaje que llevábamos encima después de las 23 horas de vuelos del primer día, decidí claudicar.






















El barrio de Thamel estaba muy concurrido y lleno de tiendas, sobre todo de tiendas de montaña a precios muy buenos. Calles relativamente estrechas sin aceras, donde los coches , motos y toctoc abusan del peatón sin pudor, por lo que el mayor peligro de esta zona es el tráfico

TEMPLO DE LOS MONOS (SWAYANBHUTINATH)

Como ya habíamos desayunado en el avión, decidimos apalabrar un taxi para visitar diversas zonas de Katmandú y sus afueras.
El primer lugar al que fuimos fue al Templo de los Monos o Templo budista de Swayanbhutinath con iconos budistas e hindúes; este estaba situado justo en lo alto de una colina de kathmandu.
















Hay que subir una pendiente llena de grabados sorteando aromas a incienso y el gentío en horas de oración, habitualmente por la mañana.
Este fue el primer lugar que visitamos porque a Hugo y a Pablo les parecía increíble que los monos estuvieran por todas partes y tenían esta cita señalada en rojo, luego se cansarían de verlos hasta en la sopa.































Según subíamos por la escalinata al templo, íbamos viendo gran cantidad de grabados y muchos monos que se mezclaban con la gente con descaro.
Al ser temprano era momento de oración y los devotos daban vueltas a la estupa blanca en el sentido de las agujas del reloj, haciendo girar las ruedas de oración; no hace falta decir que Hugo rápidamente encontró un juguete con el que entretenerse. Un poco más allá quemaban grandes cantidades de incienso un numeroso grupo de personas y resplandecía la gran aguja dorada que sale de la stupa blanca con los ojos de Buda pintados. Los monos saltaban de allá para acá haciendo todas las monerías posibles para agrado de Hugo, al que no dejábamos acercarse demasiado por los posibles arañazos o mordeduras.
Entre otras cosas, también pudimos ver gente que almorzaba después de orar. Más allá, un hombre avivaba las llamas con enormes maderos y otros preparaban las ofrendas.






















Después de un buen rato disfrutando de nuestra primera visita en Nepal, bajamos la colina por el lado contrario a la subida, la escalinata Oriental que baja al otro lado del templo, donde nos esperaba el taxista. En esta algunos vendedores esperaban sentados a lo largo de la escalinata y disfrutamos de unas estatuas de buda de vivos colores, en la que el macaco reshus reinaba entre turistas y barandillas.
Miramos hacia atrás y vimos una vez más los ojos de buda en la preciosa aguja dorada.





INSECTOS Y PALABRAS